Perdamos el control.
Voy a comerte la boca a cada milésima de segundo. A clavarte mis pupilas como si fueran chinchetas. Mandaré a mis labios de excursión por tus orejas susurrando palabras sin sonido. Me volveré muda, hablándote con las manos que son las que mejor se entienden. Pararé el reloj. No me importa la hora que sea. Si es de día o es de noche a nosotros no nos afecta ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario